La única Jornada anual que el Concilio Vaticano II instauró en la Iglesia es la dedicada a los medios de comunicación social. Quizá fuera la "mala" conciencia de los padres conciliares, que se habían dado cuenta de que el documento Inter Mirifica, la "cenicienta del Concilio" como le denomina el especialista Joaquín Luís Ortega, se quedaba corto para las expectativas que los medios de comunicación estaban generando.
REFLEXIÓN SOBRE EL SENTIDO Y EL MÉTODO DE LA MISIÓN
Si hay algo que nunca falta hoy en ningún documento pastoral es el reclamo a la misión. Se ha convertido ya en un valor adquirido, el hecho de que nuestras antiguas cristiandades se han convertido en territorio de misión. Al menos sobre el papel, esa conciencia tiene ya rango de ciudadanía en la Iglesia. Otra cosa es la mentalidad real de algunos responsables eclesiales, que siguen operando con el criterio de que el sustrato católico es robusto y que basta organizar, encuadrar y movilizar para que el panorama cambie.
En el tema de la Educación para la Ciudadanía (EpC), en el que los padres, como en 1808, se encuentran muy solos, se puede ver, como también en otros problemas españoles actuales en los que se juegan cuestiones fundamentales, cómo, en general, quienes tienen responsabilidades públicas representativas dejan estos asuntos a la iniciativa de cada quién, siendo poquísimas las personas relevantes que se la juegan.
Se estrena en España con el habitual retraso la última película del maestro Ermanno Olmi, su definitiva y obra testamentaria, Centochiodi. Después de ella ya no tiene la intención de filmar nada más, y esta despedida viene precedida en Italia por una interesante polémica motivada por la heterodoxa aproximación a la figura de Jesús que hace la película.